¿Cuántas veces hemos pensado, al escuchar una canción, “parece que esa letra la han escrito para mí” o “esa frase explica exactamente cómo me siento”? Ya lo dice el gran Quique González en su canción “Fito” en la que rinde homenaje a otro grande, Fito Páez (“Gracias Fito por decir exactamente lo que vi”).
Las letras de las canciones, si nos apoyamos en un enfoque psicoanalítico sencillo, nunca son casuales; detrás de las letras hay personas que han experimentado, de un modo u otro, esas emociones y precisamente debido a lo proyectivo de las letras de las canciones, éstas tienen el inmenso poder de dotar de forma a aquellas ideas, emociones, recuerdos, imágenes, etc., que a menudo las personas no somos capaces de expresar con palabras. Por eso nos emocionamos y sobrecogemos cuando en algunas canciones se habla con tal clarividencia.
En este artículo repaso someramente algunas de las canciones que, a lo largo de mi experiencia profesional como musicoterapeuta, me han ayudado a abrir debates verbales de todo tipo con los pacientes, así como a vivir con ellos innumerables situaciones terapéuticas.
Animo a todos los lectores a que añadan sus propias canciones, así como sus propias experiencias, tanto profesionales como personales.
Las canciones se muestran en orden alfabético y entre paréntesis, figura el intérprete de la canción a la que haré referencia, lo cual no significa necesariamente que dicho intérprete sea el autor de la letra de la canción (como ocurre, por ejemplo, con “Todo cambia”, interpretada por Mercedes Sosa), o que otros artistas hayan interpretado esa canción en algún momento (como ocurre, por ejemplo, con la canción “Amigo”, revisada recientemente por Marc Anthony).
Únicamente me resta advertir que he reservado este artículo a canciones escritas y/o interpretadas en castellano, pues en breve publicaré un nuevo trabajo sobre canciones en otros idiomas, donde además de hacer referencia a algunas de las estrofas originales (aquellas que, en mi opinión, resultan terapéuticamente relevantes), incluiré una traducción de las mismas al español, y es por eso que en la siguiente lista únicamente aparecen canciones en el idioma de Cervantes, o ya que estamos, y por alusiones, en el idioma de Quique González y de Fito Páez.
- A quién le importa (Alaska y Dinarama)
Una defensa lírica de la manera de entender el mundo, esta letra, con una inocencia y acidez típicamente juvenil, reivindica la personalidad individual y critica precisamente a los críticos (“la gente me señala, me apuntan con el dedo, susurra a mis espaldas y a mí me importa un bledo”), siendo posiblemente la canción más conocida de la cantante.
- Amigo (Roberto Carlos)
Una carta de amistad, agradecimiento y amor. Si mis fuentes son fiables, Roberto Carlos escribió esta canción a su padre. Una letra tan hermosa como potente: no recuerdo una sesión en la que no hayan brotado lágrimas entre los asistentes al escuchar esta canción, que recuerda inevitablemente a los seres queridos. Quizá la culminación a la emoción desbordante que inunda este tema, se resuma en la estrofa final: “no preciso ni decir todo esto que te digo, pero es bueno así sentir que eres tú mi gran amigo”.
- Color Esperanza (Diego Torres)
La letra de esta canción, tremendamente radiada hace unos años, proclama el optimismo y la defensa de la esperanza como herramienta terapéutica ante los momento difíciles en la vida. Entre una de sus muchas frases célebres, se encuentra mi favorita, “saber que se puede, querer que se pueda”.
- Contradictorio (Bunbury)
La letra de esta canción, no por escueta es menos reflexiva, y sirve para encarar la aceptación de la contradicción, como parte del aprendizaje continuo que es la vida. El estribillo habla claro: “y si ayer dije blanco y mañana de un salto me paso a lo negro, no lo veas extraño, aún ando buscando donde me quedo”.
- De mayor (Bunbury)
La letra de esta canción, envuelta en sonoridades circenses que nos retrotraen a la infancia, critica, con una inocencia inusitada, algunos de los estrictos modelos de educación recibidos en la niñez, y reflexiona sobre cómo ello repercute en el modo de conducirse en la etapa adulta. Esta letra contiene en una de sus frases, una filosofía de vida fácilmente reivindicable y comprensible (“de pequeño me enseñaron a querer ser mayor, de mayor voy a aprender a ser pequeño”) y a la que se adhieren muchas personas, según observo en las sesiones de terapia.
- Desde mi libertad (Ana Belén)
Esta canción imprime valor y esperanza a las personas que han decidido partir de cero, es un canto a la defensa de la individualidad, una mirada optimista hacia un futuro mejor y toda una declaración de intenciones, cuando canta “debo empezar a ser yo misma y saber que soy capaz y que ando por mi pie” o “nunca me enseñaron a volar, pero el vuelo debo alzar”.
- El idioma de los dioses (Nach)
Homenaje, en clave de hip hop, a la música en general, y en particular a aquella que forma parte de la vida de una persona. En mi opinión, una de las letras más atrayentes que he leído en mi carrera profesional. Resulta muy difícil no sobrecogerse ante algunas estrofas (“Si estoy sólo, tú me acoges, eres mi fiel compañía, me hablas sincera y me esperas cuando empieza el día. Mi guía, mi faro de Alejandría, si me ves perdido te miro y elimino la tristeza en un suspiro”).
- El viento a favor (Bunbury)
Un himno a la esperanza, una canción que Bunbury escribió para sí mismo y que se ha convertido en una suerte de brisa en la espalda para muchas personas necesitadas de un mensaje de ánimo lanzado desde la empatía. Su incitación a no rendirse jamás puede verse reflejada en frases como “si ya no puede ir peor, haz un último esfuerzo, espera que sople el viento a favor”.
- Ellas (Nach e Ismael Serrano)
Nach propone un recorrido por las emociones y sensaciones que ha experimentado a lo largo de su vida, las comenta y les añade un toque humano que nos acerca a ellas, tanto a recordarlas como incluso a revivirlas. Una de sus frases nos hace comprender que cualquier vida se compone de esas y otras sensaciones, cuando se afirma que “el hecho de vivir deja secuelas”.
- Gracias a la vida (Mercedes Sosa)
A través de esta letra, originariamente escrita por Violeta Parra, se brinda la oportunidad de hablar acerca de todo lo hermoso y bueno que nos rodea, de dar las gracias y de cambiar el prisma con el que observamos la vida cuando nos dejamos llevar por el pesimismo o, sencillamente, tenemos un mal día. Como musicoterapeuta, me resulta imposible no recordar la última estrofa: “Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto y el canto de ustedes que es el mismo canto y el canto de todos que es mi propio canto”.
- Hermana duda (Jorge Drexler)
Esta canción nos acerca al sentimiento de la duda, generalmente denostado en nuestra sociedad, eminentemente productiva y decidida, y lo convierte en un elemento familiar, enseñándonos a convivir con esa sensación que a menudo no resulta cómoda. Esta aceptación sin quejas de la duda como parte de nuestra idiosincrasia, se refleja en versos como “no me malinterpreten, no estoy quejándome, soy jardinero de mis dilemas”.
- La libertad (Andrés Calamaro)
Esta canción facilita el debate acerca de la idea de libertad y de su ausencia, siendo muy apropiada utilizarla con colectivos a los que se ha privado de la misma (por ejemplo, en centros penitenciarios o en algunos hospitales psiquiátricos). Destacan frases como “la conocen los que la perdieron, los que la vieron de cerca irse muy lejos, y los que la volvieron a encontrar, la libertad”.
- Me gustas tú (Manu Chao)
La letra de esta canción propicia una dinámica de presentación personal original en los grupos terapéuticos, así como el debate acerca de gustos y preferencias individuales. Además, los acordes repetitivos favorecen su interpretación posterior, quizá escribiendo una letra nueva con los gustos personales de los asistentes a la terapia.
- No dudaría (Antonio Flores)
Una de las canciones más conocidas del hijo de Lola Flores, y por ello, como ocurre con otras muchas canciones fácilmente reconocibles, es una herramienta útil a la hora de cantar en grupo. La temática aborda la sensación de arrepentimiento ante lo que ya no tiene solución, y plantea no volver a tropezar con las mismas piedras, siempre desde el optimismo (“Prometo ver la alegría, escarmentar de la experiencia, pero nunca, nunca más usar la violencia”).
- Palabra por palabra (Marwan)
Un canto a la utopía para darle la vuelta al orden establecido, desde el lenguaje sencillo y el sentido del humor por bandera, en frases como “lo sé, lo sé, quizá no hemos ganado la partida, pero como a nadie le amarga un dulce, le puse azúcar a los golpes que me dio la vida”.
- Resistiré (El Dúo Dinámico)
Una de las letras más potentes, terapéuticamente hablando, que me he encontrado jamás, acompañada de una melodía realmente pegadiza. Un mensaje a favor de la resistencia de nuestra psique ante los envites de la vida, con un lenguaje sencillo y directo. Son imperecederas frases como “soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie” o“soportaré los golpes y jamás me rendiré”.
- Semilla en la tierra (Carlos Chaouen)
Una de mis canciones favoritas a nivel personal, su letra sugiere una infinidad de imágenes que pueden ser utilizadas provechosamente en sesiones de Musicoterapia. A modo de curiosidad, cabe decir que Carlos Chaouen es licenciado en Psicología, realizó un Máster en Psicoanálisis y trabajó como psicólogo en prácticas en diferentes hospitales psiquiátricos del territorio español. He querido rescatar una de las últimas estrofas: “Vive, la vida por compasión hay veces que vive y nada tiene que ver con la muerte y cuando llegue ese instante déjame verte, que no hay mayor libertad que tenerte enfrente y que nadie sea absuelto por no quererse, y vive porque el querer es vivir con creces”.
- Soy rebelde (Jeanette)
Uno de los himnos más evidentes a la rebeldía, una letra que canaliza la rabia, la nostalgia y la impotencia a partes iguales (“y quisiera ser como el niño aquel, como el hombre aquel que es feliz, y quisiera dar lo que hay en mí, todo a cambio de una amistad y soñar y vivir y olvidar el rencor”), con la que es muy fácil identificarse, gracias al lenguaje sencillo que utiliza.
- Todo cambia (Mercedes Sosa)
La letra de esta canción, escrita por el chileno Julio Numhauser, pone de manifiesto, a través de un lenguaje pulcro y en ocasiones metafórico, lo natural de los procesos de cambio, y cómo a pesar de todo, también hay sentimientos que nunca cambian. La canción abre con un espléndido verso: “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo”.
- 16 añitos (Dani Martín)
En esta letra se refleja, analizada con la ayuda del paso de los años, la rebeldía adolescente y las consecuencias que acarrea, llegando a la conclusión de que a menudo los cimientos de aquella etapa no son tan sólidos como pensábamos entonces y que incluso es bueno que así sea, “Los valientes son los que son de verdad, y los fuertes ni sus guerras; los valientes, los que saben llorar con la cara descubierta”.
Carlos García Hidalgo
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